miércoles, 1 de abril de 2009

Y en el principio fué... el Cociente de Frustración



Este término, difícil de encontrar en internet, ha sido usado sobre todo en economía para expresar el cociente entre una serie de operaciones comerciales posibles y las finalmente conseguidas. Ha sido también llamado coeficiente de frustración.

Aunque parezca que esto no viene a cuento en este tipo de blog, me explico en seguida.

Muchos de los orígenes de las confrontaciones actuales entre usuarios y profesionales de la salud y entre profesionales de la salud y gestores de salud, viene de no saber manejar este cociente de frustración. Pondré dos ejemplos (decía un proverbio suizo que las palabras son enanos y los ejemplos son gigantes):

- Si yo, de mis gestores no espero absolutamente nada y me dan algo, mis expectativas se veran plenamente colmadas y mi frustración tenderá a cero.

- Si los usuarios esperan una "barra libre", pregonada por los gestores y nosotros limitamos de algún modo su acceso a la barra libre (entre otras cosas porque detrás de la barra libre vienen muchas borracheras -iatrogenia-), esto no satisface las expectativas de los usuarios y aumenta enormemente su frustración.

Pues bién, si en nuestra sociedad actual tenemos gestores de todos los signos políticos, que no se cansan de aumentar las expectativas de los usuarios, dotándolos de nuevos derechos, sin proporcionar los medios necesarios a los profesionales sanitarios para satisfacerlos, tenemos como consecuencia la creciente frustración de los usuarios.

¿Sabéis cual es el principal origen de la violencia?

Efectivamente: la frustración, o mejor dicho, el cociente de frustración.

Hay dos forma de disminuir ese cociente: puede ser dotar de más medios a los profesionales para que colmen las expectativas de los usuarios (aumentar el denominador), cosa descartada en este tiempo de crisis, o disminuir la expectativa de los usuarios (disminuir el numerador).

Bueno, pues aunque no he descubierto la pólvora, si que creo haberla descrito meridianamente.


Para acabar os dejo la foto de un kit que puede ir muy bién en salas de espera de centros de salud y hospitales, y que creo debería llevar la marca "Gobierno de España". Es fácil de fabricar, barato, y se completa, aunque en él no se indica, con una receta de paracetamol DCI porque puede causar cefaleas.

1 comentario:

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Gran idea,seria muy útil en Chile también.