miércoles, 26 de mayo de 2010

Avivando la llama



Los médicos en general y los pediatras en particular, tenemos el don de la inoportunidad cuando de intervenir en las políticas sanitarias se trata. Siempre decimos las cosas a destiempo.

Ya hace tiempo algunos poníamos el grito en el cielo al contemplar como se despilfarraba el dinero público mientras comenzaba la huelga más inadvertida de la historia de nuestro país. Denunciábamos que repartir dinero a ricos y pobres, determinadas formas de fomentar la natalidad, eran formas muy eficaces para agrandar el agujero del presupuesto sanitario, disminuir la efectividad del sistema y acabar con los principios de equidad, gratuidad y accesibilidad. La mayoría de los pediatras por aquellos entonces se dedicaban a diseñar "concept cars".

Pero mira tu por donde, todo apunta a que lo impensable, lo prohibido, lo inimaginable, es hoy dia meditado (el copago), permitido (congelar pensiones) y palpable (bajarnos el sueldo).

Decía Einstein que la crisis era una oportunidad, sin embargo yo observo como la mayoría de los médicos dejan pasar la oportunidad.

Por fin se comienza a hablar del uso responsable de la sanidad, del agujero sanitario, del copago y nosotros calladitos que estamos más guapos.

Hoy día dedicarse a la adivinación no resulta muy difícil (o será que yo tengo grandes dotes de adivinación) y todas las "correcciones" a las que los malintencionados denominan bandazos, son absolutamente previsibles (por lo tanto no son bandazos). Resulta obvio por tanto que vamos a ver de aquí a muy poco tiempo alguna forma de copago, si no hacemos nada por evitarlo.

¿Pensábais que yo estaba a favor de copago? Entonces dejar de intentar adivinar y dedicaros simplemente a leer lo de más abajo.

Yo soy contrario al copago, como fuí contrario a que se dieran 400 Euros a ricos y pobres, 2500 euros a recién nacidos ricos y pobres, la farmacia de los VINEs sea gratis en andalucía o que los menores de un año en Andalucía no paguen medicinas (no quiero meterme en corral ajeno con asuntos de vacunas de dudosísimo coste-oportunidad).

Lo que yo quiero es separar el grano de la paja, o más bien ayudar a separarlo, si es que llega el momento de tenerlo que separar.

De momento, y antes de llegar al copago (igual que antes de bajarle el sueldo a los funcionarios), hay algunas cosas que se debieran hacer y que nosotros a viva voz deberíamos solicitar que se hiciesen:

1.- Campañas de uso racional de los servicios sanitarios, mostrando "abusuarios" malgastando los recursos de todos (si alguien necesita ideas para guiones yo tengo unas cuantas).

2.- Desarrollar el texto de la Ley general de sanidad que especifica ciertos "deberes de los usuarios" que muchos usuarios incumplen sistemáticamente, lléndose de rositas, en lugar de recibir un cargo o sufrir un recorte en la nómina.

3.- Desarrollar modelos de control y limitación de la asistencia que permitan mantener la gratuidad:

La necesidad de visitas que una persona puede necesitar con un médico siguiendo las recomendaciones del sentido común, de guías de práctica clínica, del cálculo de aseguradoras (que tienen bastante adelantado este trabajo), puede ser calculada. De la misma manera que, al menos en Andalucía, los niños entre 6 y 14 años reciben antes de que comience el año un talón de asistencia dental (ilimitado y gratuito), podrían enviarse (o cargarse virtualmente en las tarjetas sanitarias igual que los puntos del carnet de conducir) unos talonarios de cheques (su número para cada persona variaría en función de su edad, su sexo y sus condiciones de salud previas) gratuitos que tendrían que durar para todo el año (so pena de pagar el segundo talonario, o incluso un tercer talonario que sería más caro que el segundo). Por supuesto, una visita con cita no quitaría los mismos puntos que una visita urgente. Por supuesto, los puntos podrían recargarse como los puntos del carnet de conducir en determinadas condiciones: diagnóstico sobrevenido de una enfermedad grave, idoneidad de la demanda de atención urgente...

4.- Llegado el caso del colapso y la inevitabilidd del copago, debemos luchar por conseguir que sea un copago racional y proporcional, entendiendo aquí la proporcionalidad no como que pague más el que más tiene, sino que pague más el que más gasto innecesario genere (igualito que ocurre con otro bien común y gratuito: el agua, de la que pagamos únicamente lo que se supone cuesta llevarla a nuestros hogares, con distintos precios porque el coste puede ser variado, pero con precios que se incrementan a medida que se consume más).

Pero, ¿quién organizaría esto? ¿Acaso esto se puede improvisar de la noche a la mañana cuando nos llame Obama?

Los médicos debemos avivar la llama que se ha encendido: la llama del copago, pero debemos actuar como diestros bomberos, controlando el incendio, guiándolo para que haga el menor daño posible, incluso, para que sea beneficioso y acabe con las "malas hierbas" del sistema, ayudando a regenerarlo. ¿Estaríamos dispuestos a trabajar en comisiones que calculasen cuantos cheques debe recibir un recién nacido normal durante su primer año de vida, o un niño diabético de 6 años de edad? Yo supongo que no, porque veo a mis compañeros más como pediatras que como bomberos de la sanidad. Los pobres no se dan cuenta que todo los que tan "bienintencionadamente" hacen por los niños (¡maldita falacia de control!) no hace más que llevarnos a la ruina del sistema sanitario, que final, e inevitablemente, acabará por afectar (ya lo hace en el ámbito rural) la salud de aquellos por los que deberíamos velar.

Todos podemos ayudar a controlar el incendio, aunque no acabo de visualizaros más que huyendo despavoridos de las llamas.


6 comentarios:

PeSaR dijo...

Pues yo sí que soy partidario de un copago que ponga coto al abuso en el consumo de recursos de servicios sanitarios que se traen algunos usuarios. Si es mediante pago directo en metálico (y no un euro que no serviría para nada), si es limitando el número de consultas por año, o como quiera que sea, eso puede discutirse, pero creo que estamos en unas circunstancias óptimas y quizás irrepetibles para que, una vez hecho lo que se han atrevido a hacer, los que nos mandan y mangonean se atrevan de una vez a intentar poner puertas al campo. Por eso me ha alegrado oír la noticia que se ha extendido hoy por los medios de comunicación, de que es un tema que está sobre la mesa.

Conclusión, copago para evitar que se hunda el sistema por el consumo excesivo de determinados grupos de usuarios. Saludos. Pepe Santana.

Rafael Jiménez Alés dijo...

Posiblemente Pepe sea tarde para intentar emprender algunas de las medidas que propongo previas al, aparentemente inevitable, copago. Pero que conste que el copago no es más que la muestra del fracaso de una política sanitaria insensata. Tal vez sea ilusorio pensar en que los políticos se volverán sensatos y dejarán de tirar dinero a espuertas hasta el día antes de las próximas "medidas de ajuste", que no me cabe duda, será el copago. Revisa la entrada ahora o nunca, porque tiene una buena colección de citas que vienen al pelo:
http://bit.ly/b9eCFN

Anónimo dijo...

Soy un usuario muy ocasional del SAS (por suerte), y entiendo que hay que intentar parar la sangría de abusos que se hace de la sanidad "gratuita", pero me da miedo las medidas que puedan tomar, porque en estos casos, el sentido común brilla por su ausencia.

Rafael Jiménez Alés dijo...

Gracias Anónimo, por expresar tus temores. Son los mismos que tengo yo. A mi no me cabe la menor duda de que si no se toman medidas para controlar a los abusuarios, terminaréis por pagarlo los usuarios razonables, entre los que también me encuentro yo. Para tu tranquilidad, te diré que se calcula que un 20% de abusuarios consume el 80% de los recursos. Sólo necesitamos perder el miedo a esas medidas de control, pues no deben afectar en absoluto al 80% de la población que usa los servicios con sentido común.

Cristina dijo...

Me ha gustado leer estas líneas, ya que estoy muy preocupada con la situación económica actual, que hace previsible un sistema no sostenible. Comparto que las medidas se deben tomar con antelación, valorando los beneficios en términos económicos, pero sin olvidar la justicia. Creo necesario una tasa especial para los abusadores, así como también reclamo una mejor gestión de los servicios sanitarios.

José Manuel Brea dijo...

Creo que no decimos las cosas a destiempo, Rafael, sino que son pocos los que dicen bien y muchísimos los que no reciben los mensajes o no los quieren escuchar. Es evidente que la gratuidad de los servicios sanitarios públicos no es tal cuando los progresivos tiempos de espera obligan al uso de los privados (además de saturar las urgencias hospitalarias). Y que las medidas populistas de los últimos tiempos nos han hundido en el desconcierto y en la penuria.
El uso irresponsable de la sanidad viene de largo, fomentado demagógicamente desde arriba. En los últimos tiempos, ante el riesgo de insostenibilidad del sistema público de salud, se han realizado tímidas campañas de concienciación (que han tenido el éxito de las de tráfico), hasta (re)plantearse el copago como medida drástica (me recuerda la DGT: endurecimiento de sanciones y retirada de puntos), que por otra parte aplican países socioeconómicamente mucho más avanzados y con mayor nivel educativo y de concienciación ciudadana, caso de Alemania, Holanda o Suecia, y otros no tan boyantes, Portugal incluido.
En fin… Todo pasa por la educación general, la justicia social, la responsabilidad política y la honestidad profesional (¡casi ná!).
Saludos.