viernes, 18 de julio de 2008
Nuevo blog para usuarios
Pero, vamos a ver, no son para eso los blogs?
Pediatría para usuarios es el nombre y la dirección es:
http://alesmismo.wordpress.com
En fin, que espero sea para uso y disfrute.
domingo, 18 de mayo de 2008
Noticia en el País
Creo que su lectura es imprescindible y comentarlo es absolutamente innecesario.
Basta picar en el título de la entrada para acceder a él.
viernes, 25 de abril de 2008
Noticia de actividad del SAS
Vamos a ver, a pesar de grandes esfuerzos por mi parte, no puedo evitar la tentación de comentar la noticia del día de ayer en la página de la consejería de salud. Lo haré con letra cursiva.
Cada andaluz acudió casi siete veces como media a su médico de familia durante el año 2007 (estamos fatal!!! Me pregunto si restamos todos los que no van nunca al médico, los que van deben ir más de 10 veces!!! )
Las urgencias de atención primaria resolvieron, sin tener que derivar al paciente al hospital, el 98% de las demandas de atención urgente (uff!!! la mayoría van por chorradas)
24/04/2008
Los centros de atención primaria del Servicio Andaluz de Salud (SAS) atendieron un total de 50.515.285 consultas de medicina general durante 2007, lo que significa que cada andaluz acudió una media de 6,7 veces a su médico de familia. (¿quienes serán los responsables de este grado de medicalización de la sociedad?): de quí deduzco que hay 7.5 millones de andaluces que van al MF.
En total, entre urgencias llegadas a los propios centros y atendidas en el domicilio, se efectuaron 8,7 (supongo que serán millones, lo que hace subir la media de visitas en más de una anual) de atenciones urgentes, con una capacidad de resolución de casi el 98 %. Es decir, tan sólo dos de cada diez (seguramente será un error de imprenta, pero ¿y si esta gente piensa que el 2% es igual a 2 de cada 10? -escalofríos me dan!!!-) urgencias atendidas en 2007 tuvieron que ser derivadas al hospital (reitero que eso no debían ser urgencias sino chorradas que nunca jamás debieran estar interfiriendo en el buen funcionamiento de un servicio de urgencias). La resolución de las demandas de atención urgente en este nivel asistencial es mayor cada año debido al aumento de recursos tecnológicos y a la formación de los profesionales (yo diría que son cada vez mayores y más frecuentes las chorradas, porque lo que es los profesionales no hemos cambiado, ni hemos sido formados por la empresa, y si por tecnología se entiende un pulsioxímetro, no creo que con él se resuelva una verdadera urgencia -en todo caso servirá para distinguir con mayor fiabilidad las chorradas o para mejorar la atención de las verdaderas urgencias en tanto son trasladadas-).
Los pediatras atendieron en 2007 un total de 7,4 millones de visitas (han tenido la decencia de ocultar la media de visitas de los niños, pero si hay 8.000.000 de andaluces aproximadamente, podéis hacer las cuentas), y las enfermeras llevaron a cabo más de 22 millones de servicios, como consultas, controles y pruebas (otras 3 visitas más a la media anual). En cuanto a las visitas domiciliarias, médicos de familia y pediatras acudieron un total de 699.117 veces a los domicilios de los pacientes (en la mayoría de las ocasiones de forma injustificada), mientras que las enfermeras realizaron 2,8 millones de visitas.
Los pacientes recibieron el pasado año, tanto en las salas de los centros como en sus casas, cerca de 1,2 millones sesiones de rehabilitación y fisioterapia (mucho menos de las necesarias). Por su parte, los odontólogos llevaron a cabo 910.728 consultas (no me salen las cuentas si hay que ir cada 6 meses al dentista y somos unos 8.000.000) y los trabajadores sociales de los distritos realizaron un total de 406.200 gestiones.
Al trasladar estos datos de actividad desarrollados durante 2007 en atención primaria de Andalucía a tan sólo un día, la estadística indica que en una jornada se realizan cerca de 190.000 consultas de medicina de familia, casi 27.500 consultas de pediatría, más de 81.000 servicios de enfermería y se llevan a cabo más de 13.000 consultas a domicilio por algún profesional de atención primaria.
De todo lo anterior, podemos deducir que los andaluces pasan gran parte de su tiempo en ir , estar y volver de los centros de salud, y desde la consejería, siguen tomando medidas para que el resto lo empleen en ir a las urgencias de los hospitales, ingresar e ir a consultas externas (para esto suelen necesitar además a alguien que los acompañen, generalmente también andaluz).
Si esto no es una sociedad médico-dependiente, no sé que lo será.
La que se liaría con una huelga en 8 horas!!!
miércoles, 12 de marzo de 2008
La falacia de control
Hace ya mucho tiempo, que oigo y leo los lamentos de mis compañeros.
Muchos de ellos se sienten responsables de la suerte que corren sus pacientes como consecuencia del escaso tiempo del que disponen. El resultado es que aceleran sus consultas para poder verlos a todos, asumiendo desde ese momento una responsabilidad que antes no tenían. Otros muchos realizan tareas que no son de su competencia, pues de otro modo, creen que el trabajador social, el psicólogo, el administrativo de turno, no van a ser tan eficaces como ellos mismos. Todos ellos creen ser responsables del devenir de los acontecimientos que acaecen antes y después de que su pequeño paciente entra y sale de la consulta: A esto se le denomina falacia de control por exceso, que sería, creerse responsable de algo de lo que realmente no se es responsable: el funcionamiento de cita previa, la tramitación de derivaciones, la técnica radiográfica, la colocación de derivaciones a la hora de hacer un electro, la indicación quirúrgica o médica por parte de otro especialista. Un ejemplo que se da con bastante asiduidad en la atención primaria, es no derivar a nuestros pacientes a enfermería, porque consideramos que no hará su labor tan bien como nosotros o que no va a saber desempeñar la labor encomendada:
"Es que las explicaciones que da sobre alimentación son distintas a las mías", "Es que toma la tensión con un manguito inadecuado", "es que los pesa vestidos", "Es que no sabe hacer una espirometría", etc. Quiero dejar claro que ésto es un ejemplo que en absoluto, pretende representar la realidad de la enfermería en nuestro país.
Este tipo de frases que, de seguro, habremos pronunciado o pensado alguna que otra vez, son las que paulatinamente han ido restando tareas relacionadas con la infancia a la enfermería en atención primaria, y son uno de los motivos de la sobrecarga asistencial de los pediatras.
NO ES NUESTRA RESPONSABILIDAD si las cosas se hacen bien o mal fuera de nuestra consulta. Sí es nuestra responsabilidad solicitar apoyo y pruebas complementarias de modo juicioso.
El otro gran problema que sufrimos, y contra el que algunos luchamos, es esa sensación generalizada de que estamos atados de pies y manos, y no podemos hacer NADA por cambiar la situación: no podemos influir en el buen uso que nuestros pacientes hagan de los servicios sanitarios, no podemos influir en que nuestros compañeros aprendan nuevas técnicas o se reciclen, no podemos influir en nuestros jefes y gestores, no podemos influir en las políticas sanitarias, etc. A esto se le denomina falacia de control por defecto. En mayor o menor medida, todos podemos influir en nuestros pacientes mediante la educación, en nuestros compañeros cediéndoles la labor que es de su competencia, en nuestros jefes, e incluso, en las políticas sanitarias: movilizaciones, huelgas, estrategias de comunicación a la opinión pública, etc.
Es hora de dejar de engañarnos a nosotros mismos.
Es hora de dejar de sentirnos culpables por lo que no es responsabilidad nuestra. También es hora ya, de asumir nuestras verdaderas responsabilidades.
¡Bienvenidos a la realidad!
jueves, 28 de febrero de 2008
Repartiendo tortas por pan
No quiero que el título dé lugar a confusión: no ha llegado la crisis que obligue a luchar por un pedazo de pan. Lo que ocurre es que pretenden repartir tortas haciendo ver que es pan.
Haciéndome eco de lo que un compañero bien a escrito en foros y listas de distribución, a falta de pan buenas son tortas, pero hacer ver que las tortas son igual que el pan es algo que la ley tipifica como estafa.
Hablamos, cómo no, de Pediatras y otros médicos que se dedican con todo su buen saber a trabajar con niños. De todos los que conozco, personas íntegras y entregadas a su trabajo como el que más, ninguno ha intentado nunca jamás hacer ver que es Pediatra y la mayoría lo que anhelan es una plaza de médico de familia, que es para lo que se sienten realmente preparados. Si es cierto que las autoridades sanitarias y gestores, cuando no alguna sociedad científica, han intentado que los ciudadanos y ciudadanas, no observen las diferencias entre ambos, usando un lenguaje confuso de forma intencionada.
Bien está que, ante la falta de Pediatras, haya otros médicos que trabajen con los niños, pero de ahí a regalarle un título de pediatra a todo aquel que vea niños, va una distancia.
Tal vez la solución no sea regalar unos cuantos títulos, sino como ya he dicho en otra entrada, saber separar el grano de la paja: lo importante de lo "urgente".
Desde mi punto de vista, el actual sistema de atención pediátrica en nuestro país es un sistema que ya sólo se sustenta en el egoísmo y la estafa. Egoísmo de pediatras en cupos cómodos, en centros bien dotados, que no quieren abandonar esa labor y pasar a ser consultores. Egoísmo de los padres de niños que tienen la suerte de tener como médico de sus hijos a un pediatra. Si abandonásemos tal egoismo, nos daríamos cuenta de que existe una enorme población infantil que actualmente no es atendida por pediatras, salvo cuando ingresa (ni siquiera en las urgencias de un hospital) o acude a consultas externas. La estafa la lleva a cabo los gestores que intencionadamente ocultan a los ciudadanos, que los médicos a los que consultan con sus hijos, no son en realidad Pediatras.
Sí, hay muchos niños, que cuando creen acudir a un pediatra, son atendidos, con toda la buena voluntad y profesionalidad del mundo, por médicos generales o médicos de familia. Cuando van a urgencias de los centros de salud, por supuesto, también son atendidos por médicos generales. Pero es que, además, cuando acuden a urgencias del hospital, por que son derivados o porque no se fían o porque pasaban por allí, son atendidos por médicos generales o por médicos de familia que son los que cubren las urgencias de la mayoría de hospitales comarcales.
¿Donde está la equidad?
Quizá llegó ya la hora, no porque sea el mejor sistema, ni porque sea el sistema al que se ha de tender, sino porque puede ser el menos malo y desde luego el más equitativo, de cambiar el modelo de atención primaria en lo que se refiere a la atención infantil. Si de verdad la equidad es un pilar básico de nuestro sistema sanitario, entonces habrá que asegurarse que todos y cada uno de los niños que residen en nuestro país coman pan al menos los domingos, aunque el resto de los días se tengan que surtir de tortas. No es en absoluto justo que unos coman pan a diario tres veces y otros pasen años sin probarlo. O dicho de otro modo, todo niño debe tener un pediatra, lo que obligará a redistribuir cupos, lo que obligará a filtrar la demanda, bien sea por médicos generales o de familia.
Aunque existe una solución más fácil, que es que nuestros gestores se ocupen de cambiar la barra libre por un control de las consumiciones que realiza cada ciudadano, limitándolas cuando sean abusivas.
lunes, 25 de febrero de 2008
Formación e Información
Me parece increible la desinformación que existe entre profesionales sanitarios y los ciudadanos sobre la formación de los primeros.
A los profesionales sanitarios la formación se les supone, y no me refiero a la formación pregrado o a la formación especializada. Si, me refiero a eso que se ha dado en llamar Formación Continuada, que más habría que denominar Deformación Continuada, pues todo lo que no tiende a guardar la forma tiende a deformarse (1).
La realidad es esta:
- Todo trabajador tiene el derecho y la obligación de estar correctamente formado para ejercer la labor que conlleve su cargo en la empresa.
- Para mantener al día los conocimientos médicos, es necesario cuando poco 2 o 3 horas diarias. Ésto, contando con tener información elaborada, es decir, guías de práctica clínica basadas en la evidencia, lo que no siempre es posible. Cuando esto no es así podemos calcular que todas la guías clínicas y consejos están produciendo alrededor de 5 Kg de peso y un metro de alto, en cada consulta de medicina general (por cada acto médico) (2)
- En los sistemas sanitarios públicos, la formación de su personal es mínima, no está organizada, no responde a las necesidades de la empresa ni del trabajador. Esto en una empresa privada sería motivo de despido fulminante del responsable del área de formación, claro que en nuestras empresas estos responsables brillan por su ausencia o tienen un papel meramente decorativo.
- Venimos de una realidad, ya muy dejada atrás pero no olvidada al parecer por los responsables de nuestras empresas sanitarias, que era la convivencia más o menos pacífica del trabajo en el "seguro" y el trabajo en la "privada", lo que sin duda hacía que el trabajador estuviese interesado en mantenerse al día invirtiendo en ello un horario que estaba fuera de su jornada laboral como asalariado. Este interés, lo debería tener la empresa con los trabajadores que contrata en exclusiva, cosa que no sucede. Las empresas públicas parece que suponen que debemos formarnos en nuestro horario libre.
- Las empresas sanitarias públicas en la actualidad, no solo carecen de planes formativos generales, sino que carecen de planes formativos individualizados. El trabajador, debe acudir con gastos pagados y durante su jornada laboral a aquellas actividades formativas que determine la empresa, que se supone serán de interés para la empresa. Aunque intento evitar ejemplos, pondré uno: En el año 1999, acudí por primera y única vez a un curso pensado por la empresa, de forma programada (no voluntaria ni voluntarista), para aprender a manejar el programa TASS, de cierta complejidad: duró 5 días a jornada completa. No había absolutamente nada del programa que no fuese exhaustivamente explicado. Cuando se ha ido implantando el Diraya en Andalucía, se han realizado numerosísimos y malísimos cursos a los que el trabajador podía ir de forma voluntaria fuera de su jornada laboral. Y aunque puede que por ahí haya algún médico andaluz que haya ido a un curso que puede que crea ha sido bueno, la realidad, es que de este programa se explota en la actualidad no más de un 10% de sus posibilidades. Esto es sólo un botón de muestra. Podría hablar en el mismo tono del uso racional del medicamento: cursos voluntarios, fuera del horario, o dentro del horario, pero sin permiso para acudir a él o sin que te abonen los gastos del curso (desplazamiento). Resultado: en los cursos siempre se ven las mismas caras, que generalmente son de aquellos más propensos al escaqueo o de aquellos otros que en realidad no necesitan el curso, pues se encuentran debidamente formados en ese apartado del conocimiento médico.
- La denominada formación continuada en los centros de salud, es de risa. A ninguna empresa constructora se le ocurriría meter a escayolistas, electricistas, enfoscadores, marmolistas en un curso denominado: "Mejoras en el alicatado de baños". Sin embargo a los pediatras pretenden meternos en interesantísimos cursos sobre "curas con azúcar de las úlceras de decúbito" o "Retinografía en el paciente diabético", o meten a enfermeros en una sesión bibliográfica sobre "Tratamiento antibiótico de la neumonía adquirida en la comunidad en el anciano de riesgo". Cualquier empresario con dos dedos de frente, se daría cuenta que esto es despilfarrar el tiempo de formación, que es escasísimo. El resultado final, es que algunos profesionales como los pediatras rurales tienen una formación continuada específica que tiende a cero.
- Otra realidad que demuestra la ausencia de formación, es la proliferación de sociedades científicas, que asumen esa labor por la dejadez de la administración. Sin embargo todas sus actividades son también para asistentes voluntarios, fuera de la jornada laboral o si es durante, tendrás que luchar por un permiso, o por que te abonen los gastos.
- La última realidad que quiero reflejar es que nuestra formación está, en última instancia, en manos de la industria farmacéutica, sin la cual, las sociedades científicas no podrían sobrevivir, sea porque sus cursos son financiados directamente por las empresas o porque las matrículas de sus alumnos lo son: al final, el dinero sale del mismo sitio.
¿Se puede cambiar la situación?
Todo es susceptible de empeorar según Murphy, pero también de mejorar:
1.- Nuestros gestores manejan datos sobre gasto farmacéutico, derivaciones, número de consultas, consultas en urgencias, etc que pueden ser magníficos indicadores de lagunas en la formación de sus trabajadores.
2.- Conocido el defecto no hay más que intervenir. Un responsable de formación, debe tener indicadores que le muestren cuales son las lagunas de conocimiento de los trabajadores de su empresa. Estos indicadores no pueden ser una encuesta al propio trabajador, que puede no ser consciente de lo que ignora. Lo más prudente sería reflejar la máxima de Descartes: solo sé que no sé nada o la de Edison: "No sabemos ni un cienmillonésimo de nada". Posiblemente no sea suficiente con un responsable de formación por distrito, sino que sea necesario un equipo coordinado que detecte las necesidades y de respuestas a las mismas.
3.- No se puede esperar que el trabajador quiera formarse fuera de su jornada laboral (en otras empresas esto sería absolutamente inconcebible, pues el beneficiado de la formación del trabajador es la empresa), por tanto se deben realizar cursos de formación, que dependiendo del número de profesionales a los que va dirigido y de las posibilidades de la empresa y del trabajador pueden ser:
a. Conexión a internet para que busque información, suscripción a ediciones electrónicas de revistas, acceder a cursos on-line en horario determinado (sin carga asistencial) y con un tutor que siga los progresos.
b. Cheque-libro. ¿Que menos que la empresa pague los libros, la suscripción a revistas, que considere debemos manejar?
c. Cursos que se imparten en el propio centro de salud en horario laboral sin carga asistencial.
d. Cursos fuera del centro de salud. Si son en la jornada laboral, se abonará los gastos de desplazamiento, alojamiento y manutención si hubiera lugar. Si son fuera de la jornada laboral se abonarán los gastos de matrícula, desplazamiento, alojamiento y manutención y se remunerarán las horas como si de una jornada complementaria se tratase. Estos cursos pueden ser a nivel de distritos, de áreas sanitarias, provinciales, autonómicos o nacionales, y pueden estar organizados por las propias empresas sanitarias o concertados con Universidades, Empresas que se dedique a tareas formativas, o con sociedades científicas.
e. Posibilidad de autoformación fuera del horario laboral, incluyendo en nómina un concepto para financiar esa autoformación, viendo si tiene sus frutos a través de los indicadores y retirando esta posibilidad a quien no cumpla los objetivos pactados. Este concepto no debiera ser inferior a los 2000 Euros al mes: 40 horas * 40 Euros + 400 Euros para gastos: revistas, conexión a internet, desplazamientos, asistencia a cursos. Ésto, si se quiere tener a profesionales debidamente formados y capaces.
f. Todos los trabajadores tendrán derecho a la formación, aunque dependiendo de su nivel (capacitación, carrera profesional o como se le quiera llamar), accederá a cursos para "niveles básicos" o "expertos".
Seguro que los lectores médicos del Blog, pensarán que ésto es utópico. Yo también lo pensaría, si no fuese porque los gestores de nuestras empresas sí reciben este trato, así como los trabajadores de la mayoría de empresas, no solo privadas, sino también públicas: educación, justicia, cuerpos y fuerzas de seguridad y otros servicios públicos, que no cuentan con la sopa boba de la industria farmacéutica.
Esta entrada, pretende que pasemos de la fase precontemplativa y abandonemos de una vez por todas la adicción que tenemos a formarnos fuera de nuestro horario laboral, lo que sin duda es enormemente perjudicial para nosotros, para nuestra empresa y para los destinatarios de los servicios que presta la empresa.
CITAS:
1. http://es.wiktionary.org/wiki/entrop%C3%ADa
2.http://www.infodoctor.org/bandolera/b87s-3.html
viernes, 15 de febrero de 2008
Atados de pies y manos
Leo algunos comentarios un tanto derrotistas a las entradas del blog: tenemos lo que nos merecemos, como si estuviésemos atados de pies y manos.
Pues va a ser que no:
Aunque no tenga manos ni pies, siempre tendré voz. Yo no merezco un gobierno mediocre ni unos gestores sanitarios de la Señorita Pepis. Así que, si es cierto que tenemos lo que nos merecemos, mi gobierno y mis gestores van a ser buenos, o yo intentaré arrimar el hombro para que lo sean. Este blog intenta eso. Es un grano de arena en el desierto del ciber.
Es cierto que no dicen en los periódicos lo que quisiéramos que dijesen. Pero es que los primeros que deberían decir algo son los propios médicos, y la mayoría están callados.
Internet es una herramienta muy potente para divulgar ideas y está muy infrautilizada.
¿Por qué en las páginas que gestionamos y con utilidades para padres no incluimos enlaces para este otro tipo de páginas que informan de la realidad que vivimos, con algún titular sugerente?
- Preguntas sobre trastornos más frecuentes en la infancia.
- 1001 trucos para hacer valer sus derechos en la sanidad pública.
- Lo que usted debiera saber y nadie le cuenta.
A veces, cuando no hay noticias (y nos interesaría muchísimo que ahora hubiese noticias sobre la escasez de médicos, sobre el modelo de asistencia, sobre la inmigración y la emigración) hay que fabricarlas.
Desde luego no tiene la misma potencia un blog, que una columna de opinión en una página web como la de AEPap, la de AEP, donde es más probable que nuestras opiniones sean leidas, no sólo por otros pediatras o médicos, sino también por usuarios, que son los que finalmente tienen la última palabra.