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lunes, 2 de junio de 2014

Vacunas. Hacia un registro único.

Vacunas dosis de vidaQuisiera lanzar una propuesta durante las asambleas de AEPap y AEP, a las que no voy a poder asistir.

Si algún alma caritativa quisiera exponerla, sólo pido que sea alguien que la comparta, se sienta identificado con ella y pueda defenderla con vehemencia.

Mi propuesta es que, harto de intentar unificar un calendario de vacunaciones de mínimos o de máximos, creo que ha llegado la hora de cambiar la estrategia y buscar la mejora de lo que ya tenemos.

Uno de los problemas más frecuentes de ver en las personas que no se vacunan, es desconocimiento, falta de documentación vacunal, dificultades para acceder a una historia FIABLE de vacunas, que muchas veces nos lleva, por despiste o desidia, a saltar dosis, a poner dosis de más, a poner dosis incorrectas, etc.



Por otra parte, en el ámbito de la medicina privada se administran vacunas que se anotan en carnets "paralelos" o en historias "paralelas" a las que no todos los profesionales tienen acceso (bien del ambito de la medicina privada, bien de la pública) y viceversa: desde las consultas privadas no es posible acceder a las historias de vacunas de pacientes que tienen asistencia sanitaria pública.

Hoy día resulta impensable además, que no esté automatizado el envío de recordatorios de las dosis de vacunas a través de redes sociales, correo electrónico, SMS y otros sistemas de mensajería que están prácticamente generalizados en nuestra sociedad. Estos mensajes de alerta repetitivos deberían anularse tras la administración de la correspondiente dosis o tras la solicitud de no volver a recibir dicho mensaje porque no quieran administrar dicha dosis a su hijo. Al fin y al cabo la vacunación es voluntaria, pero la información a los ciudadanos es un deber del sistema sanitario.

Pero no hay problema, porque alguien, hace ya años, inventó algo muy simple que resolvía estos problemas: el carnet de vacunaciones.

Y es que es una idea simple y perfecta, a la que se le han incorporado todos los avances tecnológicos disponibles en la tierra y otras partes del universo. Entre sus virtudas constan las siguientes:

- Es un documento ignífugo. Probad, probad...
- Es un documento impermeable y antimanchas. Echadle colacao, café, cocacola o derramadle un bote de tinta china... increible!!!
- Es un documento irrompible: el bebé puede usarlo con toda seguridad como mordedor o podéis ponerlo debajo de los papeles que vayáis a recortar con un cuter. No hay problema en dejárselo a los niños mientras juegan con las tijeras. Pero lo más increible de todo es que ¡Es lo único que una thermomix no puede triturar!
- Es un documento imperdible. Parece mentira, pero contiene un microchip y está dotado de inteligencia artificcial. Si crees que lo has perdido no te preocupes que él te encontrará.
- Es un documento vivo: nace, crece, se reproduce, arruga y muere, con la única salvedad de que es incapaz de procrear solo y necesita la ayuda de un profesional sanitario. Si no consigue emparejarse con un buen profesional es posible que no deje descendencia informativa y pase al olvido.
 - Es un documento infalible. Dotado de la doble tecnología de seguridad ANDEVAS® y NOTELOCRESNITU®, mediante la cual impide cometer falsificación o errores de anotación (la simple ausencia de anotación de una vacuna administrada es el error más frecuente) no permitiendo escribir ningún registro erróneo ni que se deje de anotar nadas (ANDEVAS). Si fallase este primer sistema el registro se vuelve naranja fosforito quemaretinas (NOTELOCRESNITU) para advertir de que es un registro erróneo o que está en blanco una dosis que ya se administró y nadie anotó.

Bueno, dejemos de lado el humor negro y pasemos a las cosas serias:



En base a estos antecedentes: historias de salud distintas e incompatibles entre las distintas autonomías y carnets en los que no se apunta o se manchan, queman, rompen, pierden, alguien falsifica o en los que se comete errores por obra u omisión, creo que deberíamos hacer notar al ministerio que, como estrategia para conocer la realidad y poder abordar los problemas que se detecten, es necesario contar con un REGISTRO (o Historia) UNICO DE VACUNACIONES, al que pueda acceder cualquier profesional sanitario público o privado, validándose con sus datos de identificación (DNI, Colegiado, número de identificación personal, certificado digital, DNI digital o lo que fuese) y permitiéndosele consultar las vacunas del paciente al que atiende, independientemente de que lo haga desde la UCI pediátrica, de la puerta de urgencias, desde el terminal de la consulta, desde una consulta privada o desde el móvil en el domicilio del paciente.

Dicho registro, de acceso universal (el paciente podría acceder para ver sus vacunas con el perfil adecuado), sería justo el mismo en el que cualquier profesional sanitario, público o privado, debería anotar obligatoriamente todas y cada una de las vacunas que se administrasen en el país (el registro es lo obligatorio y no la vacuna): desde la vacuna de tétanos que se pone en un servicio de urgencias, hasta la de Hepatitis B en las maternidades, las gripes que se administran en residencias de mayores o las vacunas de fiebre amarilla que se administran en sanidad exterior.

Añadido a esta base de datos única, las comunidades podrían usar un interface a modo de "plantilla" que les permitiese ver si las vacunas se ajustan o no a su calendario local, cambiando sólo la plantilla cuando cambian los calendarios o unificando la planilla si algún día nos decidimos a dejar de hacer el tonto y unificamos los calendarios.

Esto quizá minimizaría el problema que tenemos con los transeuntes que ni se vacunan aquí porque están de paso, ni allí porque también lo están, temiendo un poco que les comiencen a llamar de uno y otro lugar para advertirles que les faltan dosis por poner (las que se administraron en esa otra comunidad y cuyos datos mutuamente desconocen). También evitaría, los problemas de adaptación de calendarios que conlleva que cuando un niño de 3,5 años que viaja de comunidades donde se administra una vacuna a los 4 años hacia otra donde se administra a los 3, quede muchas veces sin vacunar o, cuando ocurre a la inversa, reciba dos dosis.

Sé que muchos pensaréis que esto no es importante, que tantos problemas no hay. Y os doy la razón en parte. Nuestras coberturas demuestran que la mayoría no tiene problemas, pero no me negaréis que la minoría de niños sin vacunar se aproxima a un punto crítico en el que cualquier brote podría ser incontrolable. ¿Esperaremos al desastre para tomar medidas que lo podrían prevenir?

¿Por qué creo que no es una idea descabellada y que este puede ser el momento de ponerla en marcha?

Porque el ministerio desde hace tiempo habla de la historia digital única, que dudo que se pueda consensuar a corto-medio plazo, pero podríamos proponer que este fuese el gérmen de esa historia.

¿Y porqué comenzar con las vacunas?

¿Acaso no constituyen la segunda medida de salud pública tras el saneamiento de las aguas que más a contribuido a la salud de la población? (perdón que conteste con una pregunta).

En fín, esta es mi idea. Si hay otras personas que la compartan e incluso la mejoren, creo que debería constituir una línea estratégica para nuestras asociaciones y los comités y grupos de trabajo que se dedican especialmente al campo de la infectología y vacunología, sin dejar de lado el objetivo final: conseguir un calendario unificado de máximos en el que usemos las mismas marcas, las mismas dosis y las mismas fechas, porque en un mundo globalizado, no tienen sentido tantas diferencias.

lunes, 27 de septiembre de 2010

El cuento de la gestión "in" de la demanda

Hay que reconocer que cuando los gestores de medio pelo hablan de la gestión de la demanda, lo hace como si la misma fuese algo muy "in". El problema que ha sucedido con ella viene dado por las posibles erratas y el desconocimiento de la significación que puede tener el sonido [ĩn] según distintas formas de escribirlo o según se anteponga o postponga.

El resultado del desconocimiento de lo que es la gestión de la demanda, ha dado lugar a diversas actitudes por parte de según que gestor, y según sople el viento. Desde luego en las altas esferas, la única gestión que dicen conocer (eso dicen), es la gestión "in": autonomía a directores y profesionales que busque ordenar la atención y permitir la máxima satisfacción a ciudadanos, sin convertir los centros de salud en una "viña sin vallao".

Sin embargo muchos directores de área, distrito, de ZB y UGC (no todos) faltaron el día que explicaron en la EASP lo que es demora y lo que es gestión "in" de la demanda. La demora se entiende que acaece cuando a un paciente se le tarda en atender más de 24 horas tras solicitar cita en atención primaria. Se ve que muchos ni siquiera vieron barrio sésamo de pequeños y no distinguen horas de minutos o segundos, así que han acuñado un nuevo término, basado en la propiedad conmutativa (faltaron también a matemáticas y no saben lo que es), dando lugar a una transposición de palabras, con tan nefastas consecuencias como cuando de grandes vasos se trata: en lugar de gestión "in", traspusieron las palabras y las transformaron en in-gestión de la demanda, es decir: "la demanda te la comes con patatas y ketchup -para que las coronarias se obstruyan lo antes posible-".

Hay otro tipo de gestores que incluso tienen faltas de ortografía (se ve que la lengua no era lo suyo), y han adoptado un nuevo estilo de gestión: la gestión hin, que suena igual de bien que la primera pero tiene connotaciones nefastas.

Y me despido con un refrán que no tiene nada que ver con la entrada (los mal pensados creerán que la foto y el refrán sí que tienen que ver):

"El que nace para mulo del cielo le cae el arnés."

He estado buscando otro que dijera más o menos "el que nace gestor, desde arriba lo señala un dedo", pero lo del mulo es lo más parecido que he encontrado, aunque no tenga absolutamente nada que ver (Dios me libre).

Esperemos que algún día se decidan a convocar esas plazas por concurso oposición o al menos por concurso de méritos, en lugar de hacer un concurso de popularidad, quiero decir de impopularidad (la partícula im también hace de las suyas según donde se coloque).

Ni que decir tiene que esto no ocurre en ningún lugar. Es el borrador de un guión de una comedia que estoy preparando y para el que espero vuestras aportaciones.


lunes, 13 de septiembre de 2010

Conflicto de intereses y de circunstancias.


“Yo soy yo y mis circunstancias”

José Ortega y Gasset

Es hoy norma generalizada, el encontrar en las publicaciones científicas la declaración del conflicto de intereses. A todos nos parece bastante lógico poner en cuarentena las conclusiones de un estudio científico sobre un fármaco que esté patrocinado de forma directa (se financia directamente la investigación) o indirecta (el investigador recibe financiación por parte del patrocinador, aunque dicha financiación no esté destinada directamente a la investigación en curso) por un laboratorio al que le interese vender el fármaco (llamemos a esto un conflicto de interés directo) o por otro al que le suponga una competencia para sus propios productos (llamemos a esto un conflicto de interés indirecto). Sin embargo, no termina de ser habitual el exponer detalladamente todo aquello que pudiera ser considerado un conflicto de intereses en este campo. Al hacer una declaración de intereses, se exponen generalmente los conflictos de interés directos, cuando se ha recibido una financiación directa, siendo mucho más infrecuente el declarar otros tipos de conflictos.

Pero no es de conflictos de intereses de lo que quiero escribir, sino de los conflictos de circunstancias. Estos son mucho más ocultos y tal vez más trascendentales en algunas ocasiones. No dejan de ser conflictos en los que al final se pone en juego unas rentas que pueden no ser dinerarias, aunque de una u otra forma pueden traducirse en un beneficio económico: prestigio que se traduce en más clientes en una consulta privada, en contratos como conferenciante, en mayores ventas para un libro, y por qué no, en mayor número de visitas en un blog que se traducen en mayores ingresos publicitarios.

Pero expliquemos lo que quiero decir. Existe un conflicto de circunstancias cuando las circunstancias personales (lugar donde se trabaja, cupo con el que se trabaja, número de pacientes que se atienden, ayuda de otros profesionales, actividad privada, especialidad que ejerce o que posee y potencialmente pudiese ejercer, circunstancias familiares, tendencias políticas o creencias religiosas) pudieran influir en las conclusiones de un estudio o en las declaraciones que se hacen públicamente o en lo que se escribe en una editorial de una revista científica. Por supuesto, hay conflictos de circunstancias que gozan de protección legal y no tienen que ser declarados (tendencias políticas o creencias religiosas), aunque se echen de menos.

Pongamos algunos ejemplos:

¿Podría estar influido un estudio sobre la conveniencia de circuncisión a todos los recién nacidos, por la religión que profesen los investigadores?

¿Podría estar influido un estudio que comparen sistemas sanitarios públicos y privados por las tendencias políticas de los autores?

¿Podría estar influido un estudio sobre el profesional idóneo para atender una patología, circunstancia fisiológica (embarazo) o una etapa vital (infancia, adolescencia, senectud), por la especialidad que se ejerce o se posee?

¿Podría estar influido un estudio sobre factores de riesgo que precisarán valoración por un médico, por el hecho de que los investigadores tuviesen ejercicio público o privado?

¿Podría estar influida una opinión en una editorial por el hecho de trabajar en atención primaria, secundaria o terciaria?

¿Importaría conocer el número de pacientes que atiende a diario? ¿Si dispone de enfermera? ¿Si tiene una reducción de jornada por liberación sindical o por asunción de otras tareas distintas a las directamente asistenciales? ¿Si dispone de un servicio de urgencia que atienda a todos los pacientes no citados? ¿Si realiza guardias?

Dicho o preguntado de otro modo:

¿Debemos tener en cuenta las conclusiones de un grupo de cardiólogos con ejercicio privado sobre la conveniencia de evaluación cardiológica especializada de todos los pacientes con TDAH antes de iniciar tratamiento farmacológico? ¿y si a la hora de firmar o declarar el conflicto de intereses sólo ponen que no reciben ningún tipo de ayuda de ningún laboratorio farmacológico?

¿Debemos escuchar a quien no trabaja en atención primaria sobre la mejor forma de organizar la atención pediátrica? ¿y si al firmar lo hace como pediatra de atención primaria aunque se encuentre en una dirección de zona básica sin carga asistencial?

¿Debemos escuchar al Ginecólogo con consulta privada que defiende la necesidad de visitas mensuales con ecografía incluida durante un embarazo normal? ¿Y si se trata de un pediatra con consulta privada que desea alargar la edad pediátrica hasta los 21 años? ¿Debemos escuchar a un liberado sindical con gabinete radiológico privado sobre las indicaciones de la radiología de tórax en atención primaria? ¿y si ninguno declara estas circunstancias?

Digamos, que yo soy bastante curioso y me gustaría conocer más a menudo las circunstancias que rodean a las personas que abogan por determinado modelo asistencial, por la atención a determinado tramo de edad, por determinada técnica diagnóstica, por determinada técnica terapéutica y, desgraciadamente, tengo una extrema tendencia a pensar mal, tal vez, porque se mezclan en mí tendencias suicidas (pensar es un acto cuasi autolítico –parafraseando a Cioran, “todo pensamiento, es un pensamiento de más”* o más coloquialmente "pensar es perder"-) y perfeccionistas (no me gusta equivocarme y ello me obliga a pensar mal -"piensa mal y acertarás" dice el refranero español-).

Ojalá todo el que concluye u opina algo que implica más a los demás que a él mismo, fuese consciente de todos los malos pensamientos que innecesariamente provoca...

Y ahora, es cuando debo aclarar mis conflictos de intereses y mis circunstancias: yo, soy...


Yo soy un provocador.


*“Toda palabra, es una palabra de más”

EM Cioran

viernes, 3 de septiembre de 2010

Gripe y calma: un grupo sanitario virtual ante la gripe A (2009-2010)

En la primavera y el verano de 2009, las noticias de los medios de comunicación sobre la denominada gripe A eran cada día que pasaba más frecuentes, alarmistas y agobiantes. El escenario que se pintaba era casi dantesco y las previsiones de las autoridades sanitarias apuntaban a una pandemia que segaría la vida de muchas decenas de miles de personas en todo el mundo.


Sin embargo, ya en agosto de 2009 se podía presumir que el desarrollo de la pandemia en el otoño-invierno boreal sería como el que había tenido lugar durante el invierno el hemisferio sur (Argentina, Australia, Chile, Nueva Zelanda, Uruguay y otros países) y en los últimos meses de la primavera en el hemisferio norte (Canadá, EE. UU., México y otros países). Tanto los datos epidemiológicos publicados, como nuestra percepción en el día a día, iban demostrando que la morbilidad y la mortalidad por gripe A eran menores incluso que las que correspondían a una epidemia gripal estacional habitual. Este benigno comportamiento contrastaba enormemente con el de las autoridades sanitarias, cuyos diversos y correlativos planes de contingencia (diferentes para cada comunidad autónoma) causaban un importante impacto en la organización de los servicios y en el coste sanitario, además de acrecentar la alarma social. De hecho, en las consultas de atención primaria se percibía un estado creciente de inquietud de la población. Ejemplos como consultas sobre el aborto voluntario para evitar daños con la epidemia de gripe o jóvenes asustados por la aparente especial susceptibilidad de éstos al “nuevo” virus, no eran raros en las consultas de medicina y enfermería.

Movidos por el cariz que estaban adquiriendo los acontecimientos, diversos profesionales del ámbito de la sanidad española (médicos de cabecera, pediatras, farmacéuticos, residentes de Medicina de Familia, estudiantes de Medicina y otros) cuyo único denominador común era el editar blogs y páginas web, decidimos tomar cartas en el asunto y agruparnos con el fin de buscar, analizar, elaborar y difundir información rigurosa y veraz sobre la pandemia de gripe A y sobre la respuesta más prudente y científica a la misma.


El movimiento empezó a mediados de agosto de 2009 y cuajó con el nombre, emblema y resumen de “gripeycalma”, pues lo que se pretendía era poner, ante la gripe A, tranquilidad en la población y los profesionales. El trabajo se llevó a cabo de forma coordinada utilizando nuevas tecnologías de comunicación en red, lo cual constituye una experiencia innovadora y quizá única en nuestro país. Como producto inicial del trabajo realizado, se difundió al unísono, tal día como hoy, en todos los blogs participantes en la iniciativa, un comunicado en el que se analizaba la situación epidemiológica y se proponían una serie de consejos dirigidos a la ciudadanía. Asímismo, se creó un blog (Gripe A: ante todo mucha calma) que sirvió como plataforma común del movimiento, desde donde se fueron poniendo a disposición de todos nuevos documentos (propuestas de organización, preguntas y respuestas), con traducciones a varios idiomas y en diferentes formatos (vídeo, presentación, hojas de divulgación, etc).


El eco a la iniciativa fue inmediato e intenso. Se sumaron más blogs, tanto de profesionales sanitarios como de población general interesada en la salud, hasta llegar casi a las 200, y la página del grupo tuvo, en apenas 3 meses, unas 80.000 visitas. Y, efectivamente, en la práctica se logró transmitir por la Red, a través de las comunidades virtuales, el mensaje que se buscaba ante la gripe A, de calma y tranquilidad, de sosiego y racionalidad, tanto a la población como a los propios profesionales sanitarios. El impacto llegó incluso a las autoridades, que moderaron su respuesta.

El final de la historia se puede escribir y de hecho lo estamos escribiendo al cabo de un año del nacimiento de la iniciativa. La gripe A tuvo su pico de mayor incidencia a mediados de noviembre de 2009 y ha sido una gripe suave, con escaso impacto en morbilidad y mortalidad. La llamada a la calma tenía pues fundamento científico y poco a poco se fue desvelando que los escenarios apocalípticos no tenían razón de ser. Solo esperamos que la experiencia de esta pandemia sirva para mejorar y manejar, de forma más eficiente y ponderada, crisis futuras, evitando, en la medida de las posibilidades, caer en un consumo desmedido de recursos - que siempre implica dejar de atender otros problemas - y en una desproporcionada oleada de pánico colectivo.


Este texto cierra el primer episodio de la unión temporal de blogs y páginas de profesionales sanitarios y de otros relacionados con la salud en la Red. Muchas gracias a todos los que han colaborado de una u otra forma y a los que han visto y sentido a gripeycalma como lo que es: una iniciativa profesional que ha buscado ir más allá de nuestras consultas y puestos de trabajo. Solo hemos pretendido llevar un mensaje de sentido común y a la vez científico a la población y a los profesionales sanitarios, comunicar nuestro saber y entender sobre un problema de salud, en este caso ante la gripe A. Gracias al trabajo de muchos y al poder que nos brindan las nuevas tecnologías de la información, se puede decir que lo hemos conseguido.


Unión temporal de blogs (UTB) Gripe y Calma

miércoles, 26 de mayo de 2010

Avivando la llama



Los médicos en general y los pediatras en particular, tenemos el don de la inoportunidad cuando de intervenir en las políticas sanitarias se trata. Siempre decimos las cosas a destiempo.

Ya hace tiempo algunos poníamos el grito en el cielo al contemplar como se despilfarraba el dinero público mientras comenzaba la huelga más inadvertida de la historia de nuestro país. Denunciábamos que repartir dinero a ricos y pobres, determinadas formas de fomentar la natalidad, eran formas muy eficaces para agrandar el agujero del presupuesto sanitario, disminuir la efectividad del sistema y acabar con los principios de equidad, gratuidad y accesibilidad. La mayoría de los pediatras por aquellos entonces se dedicaban a diseñar "concept cars".

Pero mira tu por donde, todo apunta a que lo impensable, lo prohibido, lo inimaginable, es hoy dia meditado (el copago), permitido (congelar pensiones) y palpable (bajarnos el sueldo).

Decía Einstein que la crisis era una oportunidad, sin embargo yo observo como la mayoría de los médicos dejan pasar la oportunidad.

Por fin se comienza a hablar del uso responsable de la sanidad, del agujero sanitario, del copago y nosotros calladitos que estamos más guapos.

Hoy día dedicarse a la adivinación no resulta muy difícil (o será que yo tengo grandes dotes de adivinación) y todas las "correcciones" a las que los malintencionados denominan bandazos, son absolutamente previsibles (por lo tanto no son bandazos). Resulta obvio por tanto que vamos a ver de aquí a muy poco tiempo alguna forma de copago, si no hacemos nada por evitarlo.

¿Pensábais que yo estaba a favor de copago? Entonces dejar de intentar adivinar y dedicaros simplemente a leer lo de más abajo.

Yo soy contrario al copago, como fuí contrario a que se dieran 400 Euros a ricos y pobres, 2500 euros a recién nacidos ricos y pobres, la farmacia de los VINEs sea gratis en andalucía o que los menores de un año en Andalucía no paguen medicinas (no quiero meterme en corral ajeno con asuntos de vacunas de dudosísimo coste-oportunidad).

Lo que yo quiero es separar el grano de la paja, o más bien ayudar a separarlo, si es que llega el momento de tenerlo que separar.

De momento, y antes de llegar al copago (igual que antes de bajarle el sueldo a los funcionarios), hay algunas cosas que se debieran hacer y que nosotros a viva voz deberíamos solicitar que se hiciesen:

1.- Campañas de uso racional de los servicios sanitarios, mostrando "abusuarios" malgastando los recursos de todos (si alguien necesita ideas para guiones yo tengo unas cuantas).

2.- Desarrollar el texto de la Ley general de sanidad que especifica ciertos "deberes de los usuarios" que muchos usuarios incumplen sistemáticamente, lléndose de rositas, en lugar de recibir un cargo o sufrir un recorte en la nómina.

3.- Desarrollar modelos de control y limitación de la asistencia que permitan mantener la gratuidad:

La necesidad de visitas que una persona puede necesitar con un médico siguiendo las recomendaciones del sentido común, de guías de práctica clínica, del cálculo de aseguradoras (que tienen bastante adelantado este trabajo), puede ser calculada. De la misma manera que, al menos en Andalucía, los niños entre 6 y 14 años reciben antes de que comience el año un talón de asistencia dental (ilimitado y gratuito), podrían enviarse (o cargarse virtualmente en las tarjetas sanitarias igual que los puntos del carnet de conducir) unos talonarios de cheques (su número para cada persona variaría en función de su edad, su sexo y sus condiciones de salud previas) gratuitos que tendrían que durar para todo el año (so pena de pagar el segundo talonario, o incluso un tercer talonario que sería más caro que el segundo). Por supuesto, una visita con cita no quitaría los mismos puntos que una visita urgente. Por supuesto, los puntos podrían recargarse como los puntos del carnet de conducir en determinadas condiciones: diagnóstico sobrevenido de una enfermedad grave, idoneidad de la demanda de atención urgente...

4.- Llegado el caso del colapso y la inevitabilidd del copago, debemos luchar por conseguir que sea un copago racional y proporcional, entendiendo aquí la proporcionalidad no como que pague más el que más tiene, sino que pague más el que más gasto innecesario genere (igualito que ocurre con otro bien común y gratuito: el agua, de la que pagamos únicamente lo que se supone cuesta llevarla a nuestros hogares, con distintos precios porque el coste puede ser variado, pero con precios que se incrementan a medida que se consume más).

Pero, ¿quién organizaría esto? ¿Acaso esto se puede improvisar de la noche a la mañana cuando nos llame Obama?

Los médicos debemos avivar la llama que se ha encendido: la llama del copago, pero debemos actuar como diestros bomberos, controlando el incendio, guiándolo para que haga el menor daño posible, incluso, para que sea beneficioso y acabe con las "malas hierbas" del sistema, ayudando a regenerarlo. ¿Estaríamos dispuestos a trabajar en comisiones que calculasen cuantos cheques debe recibir un recién nacido normal durante su primer año de vida, o un niño diabético de 6 años de edad? Yo supongo que no, porque veo a mis compañeros más como pediatras que como bomberos de la sanidad. Los pobres no se dan cuenta que todo los que tan "bienintencionadamente" hacen por los niños (¡maldita falacia de control!) no hace más que llevarnos a la ruina del sistema sanitario, que final, e inevitablemente, acabará por afectar (ya lo hace en el ámbito rural) la salud de aquellos por los que deberíamos velar.

Todos podemos ayudar a controlar el incendio, aunque no acabo de visualizaros más que huyendo despavoridos de las llamas.


lunes, 7 de septiembre de 2009

Decálogo de Propuestas Organizativas de los Centros Sanitarios ante la Gripe A



Ante un previsible aumento de la actividad asistencial de los servicios sanitarios debido al incremento de casos de gripe por el virus pandémico A/H1N1, las autoridades sanitarias deben ser receptivas a las opiniones de los médicos que vamos a atender a dichas personas. Con el objetivo de mejorar la atención a los pacientes y contribuir a una organización eficaz de los servicios sanitarios, hemos elaborado una serie de recomendaciones sobre diversas medidas a tomar. Alguna de ellas puede suponer una importante modificación de las estructuras actuales, pero creemos que, ante una situación de posible excepcionalidad, las medidas organizativas también deben serlo. Estas consideraciones las hacemos desde la experiencia del trabajo diario y esperamos que, para el beneficio de la sociedad en su conjunto, sean tenidas en cuenta.

Propuesta 1. De la atención a la enfermedad
La mayoría de los pacientes afectados sufrirán un cuadro leve que no requiere una atención médica específica. Se priorizará la atención telefónica como el método más accesible para valorar la necesidad de asistencia clínica de un paciente. De esta forma, se valorará la posibilidad de que sean suficientes las medidas de autocuidado y de observación activa por parte del paciente o sus cuidadores. Las autoridades sanitarias deben divulgar y recomendar las medidas de autocuidado a la población general, así como el conocimiento de los signos de alerta que puedan motivar una valoración médica. Se deberán usar con este fin todos los medios de comunicación disponibles.

Propuesta 2. Valoración del paciente que acude al centro de salud
Confiamos que los pacientes afectados por un cuadro clínico de síndrome gripal acudan a las consultas médicas de los Centros de Salud con normalidad, y siempre que sea posible, con cita previa. De esta manera, el flujo de personas que necesitan ser atendidas será ordenado y fluido. Si el número de casos se incrementa llamativamente en un breve espacio de tiempo y las consultas reciben una gran cantidad de personas sin cita previa o con carácter urgente, se puede organizar, junto con los profesionales de enfermería y de administración, algún sistema de clasificación (triage) que determine la necesidad de atención preferente o urgente por parte del médico. Se aconsejará al paciente con tos activa que mantenga las medidas de higiene adecuada mientras espera a ser atendido. Cada consulta deberá disponer del material necesario para mantener una adecuada higiene y ventilación.

Propuesta 3. La atención domiciliaria
La atención a domicilio implica alrededor de 30 minutos por paciente y es inviable, hacerla de forma generalizada y masiva, cuando las consultas y los médicos de familia y pediatras se encuentran al máximo de sus posibilidades. Por lo tanto, si se produjera un aumento de la demanda de este tipo de atención se deberían poner en marcha, al menos, algunas de las siguientes medidas:
- En las áreas donde no esté asumida directamente por el 061 u otro teléfono autonómico. La demanda de asistencia a domicilio urgente será explícitamente regulada en los propios centros de salud, interviniendo en esta regulación los profesionales administrativos y médicos de familia o pediatras correspondientes, bajo el objetivo común de optimizar los recursos y prestar la mejor asistencia.
- Todas las solicitudes de avisos domiciliarios serán evaluadas directamente en contacto telefónico con el enfermo o sus familiares por el médico del paciente, o en su defecto por médicos del mismo centro de salud, tomando estos profesionales la decisión de desplazarse o no al domicilio.

Propuesta 4. Justificación legal de la incapacidad temporal.

El tiempo empleado en realizar las tareas que impone la actual regulación de la baja laboral a numerosos pacientes provocaría el colapso de la atención por razones burocráticas: pacientes enfermos, bajas por aislamiento... todos ellos con la necesidad de un parte de baja, confirmación, alta (6 hojas impresas en 3 días diferentes). Se propone autorizar con carácter excepcional un documento único de baja laboral rellenable por el primer médico que atienda al paciente en cualquier ámbito del Sistema Nacional de Salud (centro de salud, SAR, urgencias hospitalarias, etc.), donde se especifique el diagnóstico y el tiempo recomendado de ausencia laboral. De esta forma, se evitaría duplicar las visitas y usar un tiempo tan necesario para una tarea administrativa. El Instituto Nacional de la Seguridad Social y los Servicios de Inspección Sanitaria y las mutuas laborales deberían participar en la realización de este modelo. Los médicos que realizamos esta tarea sabemos de la importancia de una medida de este tipo para aprovechar un tiempo necesario y escaso. Otros países de nuestro entorno (Reino Unido) justifican la ausencia del trabajo por cualquier patología de menos de 7 días de duración con un modelo (Self Certification Absence Form) que rellena el propio paciente.

Propuesta 5. El tratamiento farmacológico
Sea cual sea el nivel asistencial en que el paciente sea atendido (hospital, domicilio o centro de salud) deberá recibir en la primera visita, a través de receta o directamente si fuera necesario, el tratamiento farmacológico completo para cubrir el periodo del desarrollo de la enfermedad, eliminando de esta manera las consultas redundantes innecesarias.

Propuesta 6. Ante la ausencia por enfermedad del personal sanitario
La previsible afectación de los trabajadores de los centros de salud motivará situaciones difíciles para asumir toda la carga de trabajo. De ser así, la población debe conocer que, aún siendo una situación excepcional, hay unos límites razonables a la carga de trabajo de cada profesional sanitario. Por ello,se solicitaría a los pacientes que presenten otras patologías no preferentes que asuman la necesidad de pasar a un segundo plano y retrasar su consulta. Las autoridades sanitarias han de hacer campaña pública de esta situación y apelar a la solidaridad social. Para garantizar la adecuada cobertura de los servicios sanitarios prioritarios, la Administración deberá contratar todos los profesionales que necesite, siempre que tengan la capacidad suficiente. Para evitar problemas y conseguir la necesaria agilidad para ello, tanto la Administración como los sindicatos deberán acordar las modificaciones de las condiciones de trabajo y de los procesos de selección de personal temporal que se requieran.

Propuesta 7. Centros residenciales para personas mayores y otras instituciones.
Los médicos que trabajen en las residencias de ancianos, de discapacitados, etc. públicas y privadas, incluso los médicos del trabajo y mutuas de accidentes de trabajo, deberán tener autonomía suficiente para realizar y ratificar con su firma cualquier actividad burocrática, incluidas las recetas, que venga determinada por la asistencia a casos de gripe A y que hasta ahora no podían realizar. Ante una situación excepcional y conociendo la carga de trabajo no clínico que generan estos aspectos, la prioridad deberá ser la atención a los pacientes y las medidas deben favorecer y no entorpecer esa labor.

Propuesta 8. La atención telefónica directa a la población en los teléfonos habilitados.

El uso de la población de los teléfonos habilitados: 061, Salud Responde, Sanitat Respon, entre otros y cualquier otro que habiliten las autoridades sanitarias como centro de información y asesoramiento, es una medida positiva tendente a la realización de un triage telefónico y a la instrucción de los pacientes en el correcto autocuidado. Su labor puede ser muy importante si contribuye a la descarga de la atención directa de los pacientes que soliciten información o presenten sintomatología que no precise la asistencia clínica directa de un médico. Los teléfonos de emergencias (112) deberán reservarse para un correcto uso.

Propuesta 9. La colaboración entre el centro de salud y el hospital.

Se debería establecer un sistema ágil de comunicación entre el centro de salud y el hospital para la rápida atención del paciente de alto riesgo. Si el paciente ha sido valorado en Atención Primaria debería ser considerado como preferente a su llegada al hospital, evitando otra espera hasta la clasificación (triage) hospitalaria. Para ello, la disponibilidad de comunicación electrónica (correo electrónico) serviría también de ayuda. Los pacientes dados de alta a su domicilio han de salir del hospital con su medicación y con el informe de baja laboral cumplimentado como indicábamos en la recomendación 4. Este tipo de organización funciona en otros países (Reino Unido) y sería deseable que fuera lo habitual en todo tipo de patologías.

Propuesta 10. La comunicación con el paciente.

Los pacientes informados y bien atendidos se muestran por lo general comprensivos con los problemas que pueden surgir ante una situación excepcional. La comunicación con ellos debe realizarse en todos los ámbitos. La información escrita ayuda a concretar los mensajes. Se deberán realizar dípticos para la entrega personal a todos los pacientes y sus familias con aspectos de higiene, medicación, consejos de autocuidado, así como las instrucciones necesarias para un correcto uso de los servicios sanitarios.
Con una buena organización e información podremos afrontar la actividad asistencial de los próximos meses con serenidad, evitando que el daño de la enfermedad sea mayor que el de los síntomas que produzca, evitando el caos sanitario que provocaría efectos colaterales muy perjudiciales para la salud de la población.


http://gripeycalma.wordpress.com/

Participan en esta iniciativa:
Vicente Baos *, CC Baxter *, Rafael Cofiño*, José Cristóbal Buñuel Alvarez **, Juan José Bilbao *, Julio Bonis*, Rafael Bravo Toledo*, Carlos Cebrián*, Fernando Comas ****, Juan José‚ Delgado Domínguez**, Lis Ensalander *, Enrique Gavilán *,Juan Gérvas*, José M. Garzón*, Fco. Javier Guerrero*, Raquel Gómez Bravo *, Maria Gomez Bravo****, Ramón González Correales*, Javier Vicente Herrero ***, Rafael Jiménez Alés**, José Luis Quintana *, Miguel Ángel Máñez ****, Manuel Merino Moína**, Sergio Minué*,Miguel Molina*, Pepe Murcia**, Rafael Olalde Quintana*, Jonay Ojeda****, Pablo Pérez Solis*,David Pérez Solis**, Javier Padilla +, Salva Pendón*, Vicente Rodríguez Pappalardo*,Antonio Ruiz*, Iñaki Sánchez *, Mateu Seguí *, Elena Serrano +, Sophie ++, Antonio Villafaina ***.

*Médico de familia/de cabecera, **Pediatra, ***Farmacéutico, **** Otros, + Residente MFyC, ++Estudiante de Medicina.

Nos han ayudado:

* Nacho Quesada. Diseñador. Corte y Comunicación Social
* Uxia Gutierrez Couto. Bibliotecaria. Ferrol
* Asunción Rosado. Médico de familia. Madrid
* Marisol Galeote. Farmacéutica. Extremadura
* Javier Vicente Herrero. Farmacéutico. Asturias.

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