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viernes, 3 de septiembre de 2010

Gripe y calma: un grupo sanitario virtual ante la gripe A (2009-2010)

En la primavera y el verano de 2009, las noticias de los medios de comunicación sobre la denominada gripe A eran cada día que pasaba más frecuentes, alarmistas y agobiantes. El escenario que se pintaba era casi dantesco y las previsiones de las autoridades sanitarias apuntaban a una pandemia que segaría la vida de muchas decenas de miles de personas en todo el mundo.


Sin embargo, ya en agosto de 2009 se podía presumir que el desarrollo de la pandemia en el otoño-invierno boreal sería como el que había tenido lugar durante el invierno el hemisferio sur (Argentina, Australia, Chile, Nueva Zelanda, Uruguay y otros países) y en los últimos meses de la primavera en el hemisferio norte (Canadá, EE. UU., México y otros países). Tanto los datos epidemiológicos publicados, como nuestra percepción en el día a día, iban demostrando que la morbilidad y la mortalidad por gripe A eran menores incluso que las que correspondían a una epidemia gripal estacional habitual. Este benigno comportamiento contrastaba enormemente con el de las autoridades sanitarias, cuyos diversos y correlativos planes de contingencia (diferentes para cada comunidad autónoma) causaban un importante impacto en la organización de los servicios y en el coste sanitario, además de acrecentar la alarma social. De hecho, en las consultas de atención primaria se percibía un estado creciente de inquietud de la población. Ejemplos como consultas sobre el aborto voluntario para evitar daños con la epidemia de gripe o jóvenes asustados por la aparente especial susceptibilidad de éstos al “nuevo” virus, no eran raros en las consultas de medicina y enfermería.

Movidos por el cariz que estaban adquiriendo los acontecimientos, diversos profesionales del ámbito de la sanidad española (médicos de cabecera, pediatras, farmacéuticos, residentes de Medicina de Familia, estudiantes de Medicina y otros) cuyo único denominador común era el editar blogs y páginas web, decidimos tomar cartas en el asunto y agruparnos con el fin de buscar, analizar, elaborar y difundir información rigurosa y veraz sobre la pandemia de gripe A y sobre la respuesta más prudente y científica a la misma.


El movimiento empezó a mediados de agosto de 2009 y cuajó con el nombre, emblema y resumen de “gripeycalma”, pues lo que se pretendía era poner, ante la gripe A, tranquilidad en la población y los profesionales. El trabajo se llevó a cabo de forma coordinada utilizando nuevas tecnologías de comunicación en red, lo cual constituye una experiencia innovadora y quizá única en nuestro país. Como producto inicial del trabajo realizado, se difundió al unísono, tal día como hoy, en todos los blogs participantes en la iniciativa, un comunicado en el que se analizaba la situación epidemiológica y se proponían una serie de consejos dirigidos a la ciudadanía. Asímismo, se creó un blog (Gripe A: ante todo mucha calma) que sirvió como plataforma común del movimiento, desde donde se fueron poniendo a disposición de todos nuevos documentos (propuestas de organización, preguntas y respuestas), con traducciones a varios idiomas y en diferentes formatos (vídeo, presentación, hojas de divulgación, etc).


El eco a la iniciativa fue inmediato e intenso. Se sumaron más blogs, tanto de profesionales sanitarios como de población general interesada en la salud, hasta llegar casi a las 200, y la página del grupo tuvo, en apenas 3 meses, unas 80.000 visitas. Y, efectivamente, en la práctica se logró transmitir por la Red, a través de las comunidades virtuales, el mensaje que se buscaba ante la gripe A, de calma y tranquilidad, de sosiego y racionalidad, tanto a la población como a los propios profesionales sanitarios. El impacto llegó incluso a las autoridades, que moderaron su respuesta.

El final de la historia se puede escribir y de hecho lo estamos escribiendo al cabo de un año del nacimiento de la iniciativa. La gripe A tuvo su pico de mayor incidencia a mediados de noviembre de 2009 y ha sido una gripe suave, con escaso impacto en morbilidad y mortalidad. La llamada a la calma tenía pues fundamento científico y poco a poco se fue desvelando que los escenarios apocalípticos no tenían razón de ser. Solo esperamos que la experiencia de esta pandemia sirva para mejorar y manejar, de forma más eficiente y ponderada, crisis futuras, evitando, en la medida de las posibilidades, caer en un consumo desmedido de recursos - que siempre implica dejar de atender otros problemas - y en una desproporcionada oleada de pánico colectivo.


Este texto cierra el primer episodio de la unión temporal de blogs y páginas de profesionales sanitarios y de otros relacionados con la salud en la Red. Muchas gracias a todos los que han colaborado de una u otra forma y a los que han visto y sentido a gripeycalma como lo que es: una iniciativa profesional que ha buscado ir más allá de nuestras consultas y puestos de trabajo. Solo hemos pretendido llevar un mensaje de sentido común y a la vez científico a la población y a los profesionales sanitarios, comunicar nuestro saber y entender sobre un problema de salud, en este caso ante la gripe A. Gracias al trabajo de muchos y al poder que nos brindan las nuevas tecnologías de la información, se puede decir que lo hemos conseguido.


Unión temporal de blogs (UTB) Gripe y Calma

miércoles, 26 de mayo de 2010

Avivando la llama



Los médicos en general y los pediatras en particular, tenemos el don de la inoportunidad cuando de intervenir en las políticas sanitarias se trata. Siempre decimos las cosas a destiempo.

Ya hace tiempo algunos poníamos el grito en el cielo al contemplar como se despilfarraba el dinero público mientras comenzaba la huelga más inadvertida de la historia de nuestro país. Denunciábamos que repartir dinero a ricos y pobres, determinadas formas de fomentar la natalidad, eran formas muy eficaces para agrandar el agujero del presupuesto sanitario, disminuir la efectividad del sistema y acabar con los principios de equidad, gratuidad y accesibilidad. La mayoría de los pediatras por aquellos entonces se dedicaban a diseñar "concept cars".

Pero mira tu por donde, todo apunta a que lo impensable, lo prohibido, lo inimaginable, es hoy dia meditado (el copago), permitido (congelar pensiones) y palpable (bajarnos el sueldo).

Decía Einstein que la crisis era una oportunidad, sin embargo yo observo como la mayoría de los médicos dejan pasar la oportunidad.

Por fin se comienza a hablar del uso responsable de la sanidad, del agujero sanitario, del copago y nosotros calladitos que estamos más guapos.

Hoy día dedicarse a la adivinación no resulta muy difícil (o será que yo tengo grandes dotes de adivinación) y todas las "correcciones" a las que los malintencionados denominan bandazos, son absolutamente previsibles (por lo tanto no son bandazos). Resulta obvio por tanto que vamos a ver de aquí a muy poco tiempo alguna forma de copago, si no hacemos nada por evitarlo.

¿Pensábais que yo estaba a favor de copago? Entonces dejar de intentar adivinar y dedicaros simplemente a leer lo de más abajo.

Yo soy contrario al copago, como fuí contrario a que se dieran 400 Euros a ricos y pobres, 2500 euros a recién nacidos ricos y pobres, la farmacia de los VINEs sea gratis en andalucía o que los menores de un año en Andalucía no paguen medicinas (no quiero meterme en corral ajeno con asuntos de vacunas de dudosísimo coste-oportunidad).

Lo que yo quiero es separar el grano de la paja, o más bien ayudar a separarlo, si es que llega el momento de tenerlo que separar.

De momento, y antes de llegar al copago (igual que antes de bajarle el sueldo a los funcionarios), hay algunas cosas que se debieran hacer y que nosotros a viva voz deberíamos solicitar que se hiciesen:

1.- Campañas de uso racional de los servicios sanitarios, mostrando "abusuarios" malgastando los recursos de todos (si alguien necesita ideas para guiones yo tengo unas cuantas).

2.- Desarrollar el texto de la Ley general de sanidad que especifica ciertos "deberes de los usuarios" que muchos usuarios incumplen sistemáticamente, lléndose de rositas, en lugar de recibir un cargo o sufrir un recorte en la nómina.

3.- Desarrollar modelos de control y limitación de la asistencia que permitan mantener la gratuidad:

La necesidad de visitas que una persona puede necesitar con un médico siguiendo las recomendaciones del sentido común, de guías de práctica clínica, del cálculo de aseguradoras (que tienen bastante adelantado este trabajo), puede ser calculada. De la misma manera que, al menos en Andalucía, los niños entre 6 y 14 años reciben antes de que comience el año un talón de asistencia dental (ilimitado y gratuito), podrían enviarse (o cargarse virtualmente en las tarjetas sanitarias igual que los puntos del carnet de conducir) unos talonarios de cheques (su número para cada persona variaría en función de su edad, su sexo y sus condiciones de salud previas) gratuitos que tendrían que durar para todo el año (so pena de pagar el segundo talonario, o incluso un tercer talonario que sería más caro que el segundo). Por supuesto, una visita con cita no quitaría los mismos puntos que una visita urgente. Por supuesto, los puntos podrían recargarse como los puntos del carnet de conducir en determinadas condiciones: diagnóstico sobrevenido de una enfermedad grave, idoneidad de la demanda de atención urgente...

4.- Llegado el caso del colapso y la inevitabilidd del copago, debemos luchar por conseguir que sea un copago racional y proporcional, entendiendo aquí la proporcionalidad no como que pague más el que más tiene, sino que pague más el que más gasto innecesario genere (igualito que ocurre con otro bien común y gratuito: el agua, de la que pagamos únicamente lo que se supone cuesta llevarla a nuestros hogares, con distintos precios porque el coste puede ser variado, pero con precios que se incrementan a medida que se consume más).

Pero, ¿quién organizaría esto? ¿Acaso esto se puede improvisar de la noche a la mañana cuando nos llame Obama?

Los médicos debemos avivar la llama que se ha encendido: la llama del copago, pero debemos actuar como diestros bomberos, controlando el incendio, guiándolo para que haga el menor daño posible, incluso, para que sea beneficioso y acabe con las "malas hierbas" del sistema, ayudando a regenerarlo. ¿Estaríamos dispuestos a trabajar en comisiones que calculasen cuantos cheques debe recibir un recién nacido normal durante su primer año de vida, o un niño diabético de 6 años de edad? Yo supongo que no, porque veo a mis compañeros más como pediatras que como bomberos de la sanidad. Los pobres no se dan cuenta que todo los que tan "bienintencionadamente" hacen por los niños (¡maldita falacia de control!) no hace más que llevarnos a la ruina del sistema sanitario, que final, e inevitablemente, acabará por afectar (ya lo hace en el ámbito rural) la salud de aquellos por los que deberíamos velar.

Todos podemos ayudar a controlar el incendio, aunque no acabo de visualizaros más que huyendo despavoridos de las llamas.